miércoles, 16 de octubre de 2024

PREGONES Nobel y noveleros

 

Nobel y noveleros – Ricardo Gabriel Cipagauta #Columnista7días

Columna Ricardo Cipagauta 100

Hace pocas horas se conocían los nombres de los tres merecedores al premio Nobel de economía y otorgado a sus valiosos estudios por la revaloración a las instituciones sociales y su incidencia en la prosperidad -representada en el desarrollo económico- y es por ello que por estos lares se hace muy valioso el juego, manipulación, y apropiación de lo que la sociedad ha despreciado o sobrevalorado para servirle de discursos, y convocar a manifestaciones por y para todo, jugando (como ya lo hemos pregonado), con las necesidades básicas y utilizarlas en la defensa de defectos y taras o simples mentiras, incapacidades o ambiciones poderosas de defenderse hasta se su propia sombra.

Y es que no seamos tan ingenuos sino pasamos a ser analistas, realistas y precavidos, en que ya en el bus del cambio se vayan por los extremos para cortar lo que venía avanzando y se obsesionen con bautizar sus ambiciones microempresariales (conformados como proyectos de sus individualidades, arrastrando incautos o con muy precisos objetivos) y que para muchos -no todos- se convirtieron de rutina las pésimas prácticas, de los personajes que ondean banderas de partidos y completos.

El clientelismo traducido como el intercambio de favores, dádivas, puertas giratorias, toma y dame, cargos, contratos, becas y otros apoyos desde las instancias de unos poderes (legislativo) para sustentar sus amigos o compinches(ejecutivo) trasgrediendo las normas y leyes (judicial) ya desvirtuó lo que en esencia no era bueno pero se fue desdibujando y empeorando, para sólo beneficiar a los que cambian de partido o grupo, como lo hacen de medias (si las usan) y sacan provecho en gobiernos de diestra, siniestra, centro y hasta los torcidos (que no crecen erguidos) para burlarse de sus seguidores, militantes y activistas que igual les llegarán a votar en silencio…

Que uno de los galardonados, dizque conoce al dedillo a Colombia, pero lo más seguro es que no tenía en su radar los golpetazos dados por quienes llegaron –con una estela de horrores administrativos en la capital del país y otras regiones – y con el dolor del alma en unas que han recibido todos los coletazos de improvisaciones por sus despelotes politiqueros internos- para salir a predicar nuevas formas de gobernar, imponer, azuzar, intimidar, estigmatizar y hasta asustar (no por el mes de la brujas) sino que van en su escobas barriendo con lo que se opone a sus maleficios.  

Pero en una nación y estado que deja perder kilómetros en sus zonas de frontera, para no poner incómodo con el tema a sus amigotes, debe cuidar cumpliendo la Constitución con sus habitantes, sin distingo alguno, y protegerla de los que les disparan a las llantas de los tanques militares llamados “Pegaso”, (que ironía), bajan sus armas con drones, atacan escuelas y puestos de salud y también de aquellos que encuentran caldo de cultivo para saciar sus aspiraciones personales con el erario.

Las novelerías por esnobismo no hacen bien a quienes confiaron en sus burbujas de jabón y hoy pueden estar haciendo la diferencia a causa de ser bien informados y contextualizado en los medios.

Y a propósito dejen de seguir siendo “gobernantes” cuando están sancionados (entregando premios a inocentes niños para aparecer en fotos y videos) y para demostrar que están más cerca de su pueblo y en últimas se enferman de tanta envidia que los carcome, que tienen que salir con hasta 2 perros o mascotas, para justificar ser defensores de animales y causas de moda; asistir a la COP16 y otras tantas reuniones del mundo, y las “IAS” nada que se aparecen por estas olvidadas tierras, por lo menos para averiguar, chismosear o preguntar; y ‘vengan que sí es para eso’; y de seguro les servirá para sus tareas administrativas -no sólo en escritorios y papeleos- y ganarán aplausos a granel.

Dice la sabiduría popular, y si encuentran su autor un fuerte abrazo, no necesariamente debe ser un Nobel: “Decirle la verdad al rey no es quitarle la corona” cae como anillo al dedo y aplica para todos los elegidos, ungidos y hasta amenazados, para que tomen conciencia que han desperdiciado la oportunidad popular para reinar. Se nos olvida que no estamos en un reino y mucho menos abdicar.

*Por: Ricardo Gabriel Cipagauta Gómez.  @ricardocipago

https://boyaca7dias.com.co/2024/10/16/nobel-y-noveleros-ricardo-gabriel-cipagauta-columnista7dias/


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